miércoles, 14 de diciembre de 2011

EL MUNDO EN MI RINCÓN

No soy propiedad de nadie, ni siquiera de mi misma. Con eso como principio de todas las cosas ('mis' cosas) puedo vivir sin miedo.

Sin miedo a que me amen.
Sin miedo a mirar y ver.
Sin miedo a que me admiren.
Sin miedo a que me hagan sucumbir.

No me asustan los sentimientos porque no me urge convertirlos en accionar inmediato y no los juzgo porque no constituyen una elección. Van apareciendo como puntos en un mapa que todavía nadie dibujó.


Ante cada uno me dispongo a apaciguar y reiniciar, conociendo que nada es permanente; porque está en mis manos acuñarlos y forjar para ellos la esperanza de ser algo más.

Algunos son repentinos y otros maduran en silencio. Esporádicamente, unos pocos, tienen el destello de lo inevitable. Cuando los percibo me aferro, los mido y los dejo ser.
Y esos últimos, que pueden ser los más bellos y los más monstruosos, son los que me liberan, abriéndose paso como fuego desde mi ombligo hasta mi cabeza.

El tiempo frena imperceptiblemente para poner las cosas en su lugar y retoma su andar; y yo no sufro porque se que va a volver cuando nazca en mi otra corazonada.

Sin hostilidad ni revancha, me empapo de vida... ese recorrido que bordea el pavor pero no lo ignora.

Ahora me apuñala una pulsión natural e incontrolable de escudriñar y lo único real en estos casos es la certeza de que sospecho.

Es necesario saber que la vida es un vacío al que cada uno le da forma y contenido.

Regalarse un cambio de vez en cuando, eso no está nada mal.

Pisar fuerte. Ir liviano.

Llorar los candados. Amar la pasión.

Peregrinar con el ojo en la sangre.



EL AUTOR DEL DIBUJO Y DE LA FRASE QUE CIERRA EL POST ES ESTE ENORME TALENTOSO: lodegalez.blogspot.com

No hay comentarios: